Un buen queso se caracteriza especialmente por su sabor, y por constituirse como una auténtica exquisitez, independientemente del tipo de queso ante el que nos encontremos, gracias sobretodo a que existen una gran diversidad de tipos cuyo aroma y sabor diferentes cumplen con los paladares más exigentes.
Aunque es cierto que la mayoría de los quesos se caracterizan por ser grasos, los quesos frescos (especialmente las variedades sin curar) son adecuadas cuando una persona se encuentra siguiendo una dieta de adelgazamiento o no puede consumir quesos más grasos porque tiene elevado su colesterol o sus triglicéridos en sangre.
De hecho, las variedades de quesos frescos sorprenden sobretodo por su gran diversidad de beneficios y propiedades, y su amplia riqueza nutricional: son una excelente fuente de proteínas y minerales, entre los que destaca el calcio.
Si te apasiona el queso fresco tanto como a nosotros, te proponemos en esta nota una deliciosa receta de queso fresco casero, que podrás elaborar fácilmente en casa. ¿Te animas?


Cuando nos encontramos en verano, no hay duda que cuando el calor aprieta siempre apetecen deliciosas recetas refrescantes, útiles para refrescar nuestro organismo y mitigar las altas temperaturas.
Existen una gran diversidad de formas distintas para cocinar los alimentos, lo que aporta una gran variedad de sabores y aromas, dependiendo no solo del alimento, sino del plato que vayamos a preparar y de la forma de cocción escogida.
Existen varias opciones y trucos completa y perfectamente naturales que aportan a nuestros platos un sabor y un aroma diferentes. Una de estas opciones es