Un buen queso se caracteriza especialmente por su sabor, y por constituirse como una auténtica exquisitez, independientemente del tipo de queso ante el que nos encontremos, gracias sobretodo a que existen una gran diversidad de tipos cuyo aroma y sabor diferentes cumplen con los paladares más exigentes.
Aunque es cierto que la mayoría de los quesos se caracterizan por ser grasos, los quesos frescos (especialmente las variedades sin curar) son adecuadas cuando una persona se encuentra siguiendo una dieta de adelgazamiento o no puede consumir quesos más grasos porque tiene elevado su colesterol o sus triglicéridos en sangre.
De hecho, las variedades de quesos frescos sorprenden sobretodo por su gran diversidad de beneficios y propiedades, y su amplia riqueza nutricional: son una excelente fuente de proteínas y minerales, entre los que destaca el calcio.
Si te apasiona el queso fresco tanto como a nosotros, te proponemos en esta nota una deliciosa receta de queso fresco casero, que podrás elaborar fácilmente en casa. ¿Te animas?


La mozzarella (al igual que ocurre con la pasta, tal y como te comentábamos en la receta anterior
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No hay duda que las albóndigas son un plato, quizá, algo laborioso de hacer a la hora de prepararlas, pero deliciosas en prácticamente cualquier momento del día.